Català - Castellano
¡Asóciate!
Elogio del traductor
Noticia anterior
Noticia siguiente
Elogio del traductor
  8/7/2026



Je sais ce que c’est ! disait-il en lui frappant sur l’épaule ; j’ai été comme vous, moi aussi ! Quand j’ai eu perdu ma pauvre défunte, j’allais dans les champs pour être tout seul ; je tombais au pied d’un arbre, je pleurais, j’appelais le bon Dieu, je lui disais des sottises ; j’aurais voulu être comme les taupes, que je voyais aux branches, qui avaient des vers leur grouillant dans le ventre, crevé, enfin.

Monsieur Roualt, futuro suegro de Charles Bovary, lo consuela tras la muerte de Héloïse, su primera esposa. Sabe lo que se siente:

“Habría querido ser como los topos que veía en las ramas, con el vientre hormigueando de gusanos, reventado, vamos”.

Así lo traduce Consuelo Berges en 1974. En nota a pie de página dice que taupe no tiene otra traducción que “topo”. Sin embargo, no tiene noticia de que los topos, que viven en galerías subterráneas, se vean nunca en las ramas.

Carmen Martín Gaite, quien seguramente conoce esta traducción, se limita en 1982 a esquivar la sorprendente presencia de los topos en las ramas de los árboles:

“Hubiera querido ser un topo, estar cubierto de gusanos, morirme, en una palabra”.

En 1986, Germán Palacios traduce:

“…hubiera querido estar como los topos, que veía colgados en las ramas, con el vientre corroído por los gusanos, muerto, en una palabra”.

Se ve que Palacios investiga un poco más, porque, también a pie de página, alude a la costumbre que tienen los campesinos de matar y exhibir los animales que consideran dañinos para la agricultura.

Finalmente, en la más reciente traducción al castellano, María Teresa Gallego Urrutia deja su resolución a la curiosidad del lector:

“…me habría gustado estar como los topos que veía en las ramas y a los que les bullían los gusanos en las tripas, o sea, muerto por fin”.

Nadie, nadie, lee como un traductor; ni siquiera otro escritor. Se dice que el traductor, ceñido a la que tengo más a mano, Madame Bovary, debe entregarnos la novela como si Gustave Flaubert la hubiera escrito en castellano. Se trata, se ve enseguida, de algo más que dominar dos idiomas.

Sigo.

Longtemps, je me suis couché de bonne heure.

Cuestionar que sea el comienzo de la obra literaria más destacada del pasado siglo y lo que va de este es de paupérrima riqueza lectora. Vamos con sus traducciones. Pedro Salinas, en 1920 (el primer volumen de En busca del tiempo perdido se publicó en 1913), traduce:

“Mucho tiempo he estado acostándome temprano”.

Carlos Manzano, en 1999:

“Durante mucho tiempo, me acosté temprano”.

María Teresa Gallego Urrutia y Amaya García Gallego, en el 2022:

“Durante mucho tiempo me estuve acostando temprano”.

Mercedes López Ballesteros, en el 2024:

“Durante años me acosté temprano”.

Dejo para el final las traducciones de Mauro Armiño. En la primera edición de Valdemar, en 1999, traduce:

“Me he acostado temprano, mucho tiempo”.

Aprovechando una segunda edición, Armiño revisa el comienzo:

“Hace mucho tiempo, me he acostado temprano”.
Le sonríe (según se mire) el destino, pues vuelve sobre su traducción en el 2022 para la editorial El Paseo:

“Durante mucho tiempo me acosté temprano”.

En una entrevista reciente Armiño deja ver lo que es incontestable, su exigencia, al decir que, si volviera a tener ocasión de revisarla, comenzaría:

“Mucho tiempo me acosté temprano”.

Cualquier traducción, concluye Armiño, puede transmitir el significado, pero el ritmo del francés, y esa sensación de empezar algo así como un cuento, con la coma después de longtemps, desaparece.

Hay lectores que compran un libro por el argumento (yo casi que no), por el autor (yo también), la editorial (yo a veces). Hay un lector (perdón, si no utilizo el plural es por desconocimiento) que compra libros por el traductor: yo.



Luis Rodríguez-Zenda




Artículos relacionados :

    No hay artículos relacionados
Noticia anterior
Noticia siguiente


Carrer de Canuda, 6. 5ª Planta
08002 Barcelona
Telf: 93 318 87 48 | Email info@acec.cat